sábado, 4 de octubre de 2008

VIVIR LA VIDA SIN MASCARAS


Desconfio mucho de las personas que pretenden no equivocarse, que siempre están mostrando su lado bueno, inteligente, correcto. Ante ellas me pongo en guardia , es posible que detrás de la apariencia que exhiben como un galardón, se escondan multitud de pequeños monstruos con los que no quisiera encontrarme.

Prefiero a aquellas otras que son capaces de admitir sus inseguridades y de compartir sus sueños, sin importarles parecer pueriles o ingenuos.

La vida está llena de complejidades, cada cual que pretende ser mejor que otro, compiten, comparan, desacreditan, con el único fin de ser admitidos en el escalofón siguiente, aquél que presuntamente los conducirá al éxito.
Pero esta clase de éxito no me interesa, es más, lo considero desleal y deshonesto.

Pienso que es necesario disfrutar de nuestra propia verdad, de reconocernos como personas únicas y maravillosas sin intentar agradar a todo el mundo, porque esto es sencillamente imposible.

Debo sin embargo reconocer que al mostrarte así, sin el maquillaje de la perfección, estás corriendo un gran riesgo. El riesgo de no ser admitido, de no ser escuchado, y allí, en ese reto es donde radica el encanto. Para mí, éstos son los verdaderos triunfadores; los otros, los que actúan según las circunstancias, los que tienen diversas sonrisas según sea la conveniencia, ésos aunque aparentemente sean los aclamados y exitosos, para mí son simples marionetas, titeres cuyos hilos están en manos ajenas ypienso que a solas deben de sentirse muy, pero muy pequeños.


Quien realmente te aprecia y te quiere
te valorará y te aceptará tal como eres.

No hay comentarios: