
Ha empezado la primavera, pero de momento sólo en el calendario, en las calles de mi ciudad todavía no se nota.
Hoy ha amanecido un dia gris, amenaza lluvia, y despues de muchos dias de fiesta, de sol y musica en las calles,de trajes de mil colores, de ofrendas de flores y buñuelos con chocolate, mascletás y castells de foc, todo se ha terminado y todo vuelve a la normalidad.

Hoy estoy como el día, un poco triste porque me he despedido de buena mañana de mi hijo que se ha ido a vivir a las Islas Afortunadas,que sin ninguna duda a partir de hoy son todavía un poco más afortunadas por tenerle a él.
Este pensamiento no es muy imparcial, lo sé. Pero que vais a esperar de una madre.
Y eso que no soy de las más sufridoras, pero es inevitable una cierta preocupación, y una cierta incertidumbre al pensar que de momento estará solo, y aunque sean mayores y ronden la treintena nuestros hijos del alma para las madres no crecen, seguimos mirandolos con los mismos ojos que cuando empezaban a balbucear sus primeras palabras, daban sus primeros pasos, sus primeras pedaleadas en la bicicleta, cuando se les cayó el primer diente de leche y vino el ratoncito Perez...
Nos parecen unos niños grandes en tamaño, pero pequeños en seguir necesitando nuestros mimos y nuestra protección.
Creemos que no van a ser capaces sin nuestra supervisión de cuidarse, de alimentarse bien, de llegar a tiempo al avión , y si que lo son, naturalmente que sí, pero nosotras estariamos más tranquilas si pudieramos comprobarlo de cerca.
En fin, que hoy estoy nostalgica y algo llorona.

Allí si que es primavera, todo el año. ¡¡ Que suerte !!
Me consuela pensar que se ha ido feliz, para él es una aventura vivir por un tiempo en un lugar diferente a la ciudad que le ha visto nacer y crecer.
Y pensar que intenté enviarle a EEUU a cursar el tercero de BUP para que perfeccionara el ingles, y no hubo forma. Y pensar que nunca ha querido ir de intercambios, ni solicitar becas Erasmus.
Y ahora ni se lo pensó, deseaba conocer lo desconocido.
Pudo elegir un destino mucho más cercano y ha preferido irse a 2.000 kilometros de distancia.
Supongo que cada persona tiene su ritmo biologico, y hasta ahora no estaba preparado para enfrentarse a esa nueva vida, lejos de su familia y de sus amigos de siempre.
Seguramente, cuando yo hacía esos planes para él todavía no estaba maduro. Protestaba y rechazaba todas mis propuestas de alejarse de su mundo conocido y yo renegando cedía a sus deseos, aun sin comprender sus razones y creyendo que se equivocaba.

Bueno, mirando la parte positiva voy a tener la posibilidad de ir a Tenerife a visitarle, y de paso a conocer rincones de esa isla maravillosa que no contemplan las excursiones turisticas de los tour operators, y lo que más iusión me hace de todo es vivir en directo los proximos carnavales.
Bien mirado no sé si tengo nostalgia o envidia.
Porque disfrutar de la primavera todo el año es un privilegio y porque ese acento canario tan dulce donde no existe el fonema zeta, ese caracter tan amable de sus gentes dispuestas a ayudarte siempre, y que te hacen sentirte como en casa, sin olvidar sus hermosas y numerosas playas, sin olvidar esa gastronomia canaria con sus papas arrugadas con mojo picón y esos pescados tan frescos, recién pescados del mar, y tantas cosas exquisitas y entrañables que nos puede ofrecer el pueblo canario, no hay que pensarlo mucho, es para hacerse la maleta y volar...
No tardaré en darle una sorpresita.
