Hoy he leido algunos articulos en el periodico, a proposito de la huelga, paro, o como le quieran llamar, protesta en definitiva, que desde ayer estan protagonizando los jueces y secretarios de Justicia , en toda España.
Lo tachan de corporativismo, y puede que tengan razón, pero el corporativismo existe en todas las profesiones,y a mi modo de verlo,es sencillamente solidaridad.
Siempre te unes a reivindicar los derechos de los que trabajan en tu sector, gremio o profesion liberal. Porque conoces los problemas, las carencias y las posibles soluciones a los mismos, mejor que los que trabajan en otras profesiones, y desconocen lo que realmente está ocurriendo y lo que motiva esas protestas solidarias.
Y me ha gustado como describe este periodista, a un juez que conoce, asi que aqui os dejo con el articulo de Ramon Palomar:
Tenemos en la pandilla un colega juez que se pierde nuestras dominicales orgías gastronómicas porque está poniendo sentencias. Yo le tildo de “pringado”, porque chuparse una oposición de ese calibre para currar incluso los domingos me huele a fracaso total.
Los jueces que conozco suelen gastar aire de empollón de clase, hablan pausado, meditando mucho cada palabra porque están acostumbrados al tempo lento de las sentencias y ninguno desea precipitarse.
El colectivo de los jueces siempre se me antojó de un modoso exagerado, sufren en silencio y soportan las bofetadas con una resignación que supera los límites del cristianismo más ortodoxo. Llevan años tragando humillaciones. Nadie les aprecia, nunca supieron vender su trabajo porque creían que el mutismo les favorecía.
Craso error.
En este vocinglero país de histriones folklóricos y griterío callejero, en esta primitiva corrala nuestra de chismografía rampante donde la gente confunde todavía nuestro sistema judicial con el americano por culpa de los telefilmes, de ahí que piensen que usan martillo y exclamen lo de “se admite la protesta”, conviene explicar las cosas una y otra vez, de una manera clara, firme.
Ahora, por fin, se han hartado y levantan la voz y la toga para quejarse de la falta de medios y del tercermundismo que les rodea en unos juzgados que segregan cochambre. Pero me temo que han llegado tarde.
La Justicia, siempre con retraso.
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