Se acerca la castañada. En casa de mi familia política es un día importante donde se reúne la familia y...¡los nenes de la familia!
Yo tengo dos hermosos sobrinitos, además son parejita. La niña está en la exquisita edad de 15 años, preciosa ella, le ha venido la regla y ya se cree mujer adulta, se empieza a arreglar, tiene amiguitos con scooter que la rondan...en dos palabras: está gilipollas, engreida e insoportable.
El niño, tiene 10 años, muy mono él, va a una academia de futbol y se cree Puyol. (sus padres aun no le han dicho que juega de defensa porque como delantero era un inútil) y claro, siempre arriba y abajo con la pelotita, queriendo demostrar que es el mejor defensa del mundo. A mi me parece bien. No es hijo mio, o sea que si sus papás le dejan que se crea lo que no es...pues bueno, más dura será la caida.
Lo jodido es cuando me dice:
-Tio crazy, ¿a que no eres capaz de meterme un gol?
Si el niño me dijera "tio crazy ¿jugamos?" pues vale, ¡pero no! la pregunta empieza con un " a que no eres capaz" O sea, con la chulería de hoy en día.
Total, que empezamos a jugar y...como que el chavalín es malo de cojones, en 30 segundos ya le he metido el primero. Ufffff, tormenta que viene.
Claro que quizás yo también motivo el tema del cabreo cuando le digo:
-Nene, si a mi edad te meto un gol a la primera de cambio, los de tu quinta te deben mear por todos lados. Pero se lo digo sin acritud ¿eh?
-¡ha sido fuera de juego!
-¡Pero que coño fuera de juego si jugamos tu y yo solos! ¿quien me ha pasado la pelota, la magnolia del jardín?
-Pues la pelota no ha acabado de entrar
-¿que no ha entrado y aún está empotrada contra el muro?
-¡has tenido suerte!
-Si, tengo suerte de jugar con un colador.
En eso que sale la mamá del inútil, una especie de periquito desplumado que oficialmente es mi adorada cuñada.
-¡eres un abusón! el niño tiene 10 años
-Oye, que no le he pegado, que sólo le he metido un gol
-Ya, pero podías haber fallado
En ese momento ya empiezo a pensar: "tienes razón, podía haber fallado y en lugar de apuntar a la portería podía haber apuntado a tu boca"
-¿pero jugamos a futbol o jugamos a engañar al nene?
-¡no hieras su sensibilidad!
-¿su queeee? ¡pero si este niño es más borde que Gimenez Losantos!
Entonces aparece papá inútil, una especie de loro ecuatoriano en estado senil.
Abre la boca y...¡la caga!
-¡a mi si que no me metes un gol!
La intención de mi cuñado en ese momento no es que no le meta un gol, simplemente me quiere romper la pierna a la primera entrada.
-Bueno, probemos. Por cierto, ¿es un mano a mano o tendré la suerte de que tu hijo juegue contigo?
Esta última frase reconozco que ofendió un poco, pero también fue sin acritud.
Total, que empezamos y...os lo juro, al cabo de cinco segundos más/menos, mi cuñado se retuerce el tobillo y se rompe no se que.
En ese momento hizo aparición mi suegra, una especie de gran cotorra del Amazonas y me espeta:
-¡todo por culpa tuya!
Reconozco que mi adrenalina se disparó, con una mirada a mi santa mujer le pregunté ¿puedo ir al cobertizo, coger la sierra mecánica y convertirme en Jason, el prota de Viernes 13?
Mi mujer, que aún tiene sentimientos, con otra mirada me dijo "no"
Total, que hoy en día soy culpable de los siguientes cargos:
-Mi sobrino tiene una crisis existencial
-Mi sobrina no tiene nada, ni cerebro.
-Mi cuñada me considera un desnaturalizado que hiere sensibilidades infantiles
-Mi cuñado no tiene cojones a decirme que le rompí dos ligamentos pero con su mirada me desea que me los rompa todos
-Mi suegra ha incrementado su odio hacia mi porque cada vez que aparezco en el ambiente familiar, su clan se va a la mierda.
Total, que la próxima vez que nos veamos será para Nochebuena, espero que se hayan calmado.
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