
Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
por esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.
Luis García Montero.
El poema pertenece al libro Habitaciones separadas (1994) de Luis García Montero.
Inspirado por este poema, Quique González compuso una canción con el mismo título para Enrique Urquijo, que éste publicó con su grupo Los Problemas en el disco "Desde que no nos vemos" (1998).
Quique González suele interpretarla en sus conciertos e incluyó una versión en su disco "Pájaros mojados" (2002) y otra en directo en "Ajuste de cuentas" (2006).
Por otra parte, el poema también sirvió de inspiración para el relato «El lenguaje de los balcones» que Almudena Grandes, mujer de García Montero, incluyó en su libro Modelos de mujer (1996).
Y por si fuera poco,basándose en este relato, Juan Vicente Córdoba dirigió en el año 2000 la película Aunque tú no lo sepas, interpretada por Silvia Munt.
La historia transcurre en Madrid 1999. Lucía es una atractiva mujer de unos 40 años que siente un vuelco en el corazón al cruzarse con un hombre, Juan, en unos grandes almacenes. Sin dudarlo decide seguirle hasta su casa, la misma casa donde, veinticinco años atrás, mientras el franquismo daba sus últimos coletazos, Juan vió por primera vez a Lucía y se enamoró. Entonces tenían diecisiete años e inventaron un lenguaje común para comunicarse a través de los balcones.
El amaba platonicamente a Lucía, su timidez solo le permitía espiarla desde el balcon de la casa de sus abuelos, desde donde intercambiaban miradas y silencios. Pero Juan era un humilde chico del barrio de Vallecas, y los padres de Lucía tenían grandes planes para ella.
Al ver a Juan, tanto tiempo después, ella se de cuenta de todo lo que ha renunciado por conseguir la posición que sus padres soñaban.
Lucía se traslada a vivir frente la casa de Juan, trata de acercarse a él y reavivar aquel silencioso diálogo entre balcones. Pero a Juan también le ha cambiado la vida y, sobre todo, no quiere que se abra la herida que Lucía dejó en su corazón cuando eran adolescentes...
Como vereis la poesia de Luis Garcia Montero, ha sido una gran fuente de inspiración.
Hoy la he sacado del baul de los recuerdos y se la dedico a Jorge con cariño.