lunes, 16 de noviembre de 2009

AQUEL DIA.....¿ FUI UNA MUSA ?



Un dia de julio del año 1.983, llevé a mi hijo de cinco años al pediatra, no recuerdo exactamente para qué, si era una revisión periodica, o alguna vacuna, nada grave porque el niño se encontraba perfectamente.
Recuerdo que habia mucha gente en la consulta, y me pidió ir a merendar mientras nos tocaba el turno.
Enfrente mismo había un bar, asi que cruzamos la calle y entramos.
Sentados ya en la barra, pedi un vaso de leche para él y un cortado para mi.
Eran sobre las seis de la tarde, y las mesas del bar estaban vacias.
Solo había un viejecito sentado en una de ellas.
Yo hablaba con mi hijo de cosas que me preguntaba, no sé, supongo que sería una conversación de esas infantiles que siempre quieren saber, sienten curiosidad por todo y yo atendía sus dudas y le daba explicaciones que no tenian mucha dificultad.
Cuando iba a pagar, para marcharnos, el viejecito me llamó y me pidió si le podía hacer un favor.
-Si, claro. Le contesté.
Me dió un boligrafo y un papel, y me dijo que su vista ya no era buena, que si podia escribir lo que me iba a dictar.
Empecé a escribir lo que me decía, al principio sin reparar en el contenido de sus palabras, pero enseguida me dí cuenta de que se trataba de una poesía.
Cuando terminó, me pidió el papel y el boligrafo, puso la fecha arriba 7-7-83.
Me preguntó mi nombre y con una letra bastante legible para su temblorosa mano, me dedicó la poesía y la firmó.
Me quedé muy sorprendida.
Dijo que yo le había inspirado esas letras, y que por lo tanto, me pertenecía y me tendió nuevamente el papel.
Un poco apabullada le agradecí el detalle. Hoy pienso que no lo suficiente.
Debí demostrarle más efusivamente la ilusión que me hizo.

Estaba más pendiente de la hora, por si se nos pasaba el turno del pediatra que de aquel inesperado regalo que me acababa de hacer el viejecito desconocido.
Fui injusta con él, porque pensé que el abuelete estaría aburrido y a todas las chicas que entraban les dictaba la misma poesia. Que era su manera de matar el tiempo.
Han pasado más de veintiseis años y todavía conservo el papel, plegadito como un tesoro, guardado en una cajita junto a las cosas que más me estimo.
Dice...


Como las Venus germanicas
alta, cálida y morena
Igual que un jacinto blanco
sobre su verde pradera

Sus pupilas de horizonte
son dos languidas estrellas
que, vibrando entre tu cara
como soles centellean.

Y tu escultura magnifica
igual que una estatua griega
Como las Venus germanicas
alta, cálida y morena.


La firma es ilegible. Solo se lee una V. y una R como principio del apellido, lo demas no se entiende.
Pero me he acordado muchas veces de esta anecdota.
Si aquel dia no la aprecié lo suficiente, conforme han ido pasando los años, le he ido dando un valor cada vez mayor.
Hoy comprendo mejor el significado de aquel gesto que tuvo el anciano conmigo.
Seguramente necesitaba hablar con alguien, que le hicieran caso, que le dijeran que su imaginación para crear poesias no iba acorde con sus años, que tenía la mente despierta y agil, que improvisar una poesía tenía mucho merito, y que sus palabras me habían emocionado.
Creo que fuí un poco fria e insensible con él.
No le dí la importancia que merecía .
Como penitencia, nunca me han vuelto a escribir una poesia así de espontanea y de hermosa.

Cada vez que como hoy buscando otra cosa me aparece el papelito, me pregunto:

Realmente, aquel día.... ¿ fuí una musa?


10 comentarios:

Naveganterojo dijo...

Bonita entrada, nostalgica, y triste.
Quiza fuiste su musa, quiza el hombre necesitaba sentirse vivo y sinceramente, nadie esta tan vivo como cuando escribe un poema, pues en el vuelca todo su ser.
Me alegro que lo tengas guerdado, pues pocos tesoros tendras tan humanos como ese.
Un abrazo

Carol dijo...

A veces, tal vez muchas veces, no damos importancia al momento sublime que vivimos, que la vida nos brinda generosamente y es después cuando lo pensamos más detenidamente cuando nos damos cuenta ello, o el tiempo le da su valor justo y en este caso tiene mucho querida Tag, es bonito que hayas llegado a esa edad en la que sabemos apreciar esos tesoros.

Sin duda fuiste su musa y seguramente escribió más poesías pensando en ti y tal vez soñó con verte alguna vez porque su espíritu aún era joven y sobre todo mantenía la ilusión por las cosas y las personas bellas, como la poesía y tú.

Preciosa historia.

Besitos.

MARU dijo...

Tere, que historia más bonita!!!!
Seguramente fuite su musa, pero creo que lo más importante para él, en aquél momento, es que fuiste su público!!!

Alquien que se quedó una poesia suya...
Y no iba desencaminado...fíjate después de tantos años, como lo recuerdas y como guardas esa poesia como un tesoro...

Seguro que si lo supiera se sentiria muy orgulloso!!!!.
Un besito, caryñet.

Any dijo...

Que buena historia!
Claro que fuiste su musa, nunca se sabe lo que podemos inspirar en los demás. A veces surge algo tan lindo como esto.
Que lindo detalle conservar el papelito todo este tiempo, se vé que te impresionó
un beso

Neogeminis Mónica Frau dijo...

Bueno!...qué maravillosa anécdota! y qué hermoso poema le inspiraste al hombre!jejejeej

un abrazo, musa, que sigas inspirando! jejeje

Lupe dijo...

Hola Tag.

¡Qué historia más bonita!. Sin duda fuiste una musa esa tarde. Nada más hay que leer esos versos para comprobarlo.

Has hecho muy bien conservando ese poema. He hiciste muy bien cuando atendiste a aquél poeta y copiaste al dictado sus palabras. Le ayudaste a mitigar la pena que sentiría de no poder ya, escribir sus versos. Creo que es lo peor que le puede pasar a un poeta. No poder escribir.

Gracias por compartirlo, Tag.

Un besote.

Maat

Teresa Cameselle dijo...

Sin duda, el buen hombre buscaba algo de conversación, pero tampoco tienes la culpa de que te pillara en mal momento.
El poema muy bonito, hiciste bien en guardarlo.
Un beso.

mar... dijo...

Que bonito Tag,
claro que fuiste su musa, y el momento realmente mágico.
Aveces nos pasa que no valoramos en el momento como quisiéramos, pero seguro que él se sentiría tremendamente feliz si supieras que todavía conservas la poesía
Un beso de Mar

Marino Baler dijo...

Seguramente lo serías. La inspiración es algo espontáneo que surge sin pedirlo. Si ese viejecito lo hizo así sería. Realmente es algo elogiable ser fuente de tan bellos momentos.

Un saludo.

casss dijo...

Por un segundo, una vida, o un día, fue hermoso inspirar tan preciosos versos.
Bueno haberlo guardado, es un verdadero tesoro.
Un besote.