
Dos sacerdotes van a la playa en sus vacaciones, y deciden ocultar todo lo que los identifique como religiosos.
En el hotel guardan sus sotanas y alzacuellos, y salen a comprar bermudas decoradas condibujos de palmeras, camisas hawaianas de colores chillones y sandalias.
Cuando van caminando por la playa se cruzan con una rubia despampanante que sólo llevaba puesto un diminuto biquini rojo.
La sorpresa de ambos fue mayor cuando ella los saludó diciéndole a cada uno:
-Buenos días, Padre.
La rubia siguió su camino, dejando a los sacerdotes perplejos sobre cómo había podido ella reconocer su oficio. Al día siguiente decidieron comprar todavía más cosas para ocultar que eran sacerdotes.
Adquirieron sombreros anchos, lentes de sol y collares de conchas, y salieron otra vez a la playa llevando piñas coladas en sus manos.
Pronto se encontraron con la misma rubia, que esta vez llevaba un pequeño biquini azul. La sorpresa de ellos fue mayor cuando ella volvió a decir:
-Buenos días, Padres.
Ella iba a seguir su camino, pero uno de los sacerdotes no se pudo contener y preguntó:
-Disculpe, joven.
Es cierto que somos sacerdotes, y estamos muy orgullosos de ello, pero por favor, díganos cómo pudo saber nuestra profesión.
Ella sonrió sorprendida y dijo:
-¿No me reconocen? Soy la hermana María Angélica...
4 comentarios:
jajajaja Está fenomenal, oye, todos tienen derecho a tomar el sol!!!!!!
Lo que quisiera ver es luego como las mirarían con el hábito puesto.....
Un besito carinyet
Que bueno, ya me gustaría saber como andará el convento cuando se acaben las vacaciones
Un beso de Mar
Me has alegrado la noche ; con el calor que tenemos , no es poco .
Besos desde Malaga .
Es buenísimo Tag, me he reído con ganas.
Pues me parece muy bien, hay que disfrutar de lo que Dios hizo, el sol...el mar...
Un beso salada.
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