Por una de esas cosas inesperadas del destino he heredado un reloj antiguo, de pendulo, de esos que tocan las campanadas a las horas en punto, tanggg, tangggg, y el eco del sonido te retumba durante unos instantes en el timpano.
Desde pequeña lo veia en la antigua casa de mi madrina, presidiendo el salón, cuando ibamos a celebrar santos, cumpleaños y demas eventos familiares.
Los muebles eran clasicos, antiguos y con el reloj convivian en perfecta armonia.
Nunca me llamó la atención especialmente.
Pero hace dos años, cuando venian a derribar la antigua casa de mi tia,de una sola planta, para construir una finca nueva, de muchas plantas, victimas de la fiebre inmobiliaria y especulativa, nos ofreció ir a coger cualquier cosa que nos resultase aprovechable o apetecible.
Ni me lo pensé. Me pedí el reloj. No sé, fue un impulso.
Nunca habia tenido intención de tener uno, ni me habia esforzado en mirar precios porque ni se me pasaba por la cabeza que algun día, pudiera tener alguno así , un sitio en mi salón.
Yo siempre he tenido otro estilo de muebles, mas modernos, mas minimalistas.
Pero algo dentro de mi, me hizo desearlo, como si fuera algo que buscas durante mucho tiempo, y al final, felizmente lo encuentras.
No se si fue la añoranza y la nostalgia de aquellos tiempos felices de mi infancia, cuando aquel reloj de casa de mi tia, solo marcaba para mi horas felices, o fue un afan egoista de que no cayera en manos ajenas, y que fuera deambulando de rastro en rastro, para ofrecerlo al mejor postor.
Cada vez que le tengo que dar cuerda, lo miro y le digo:
¿ Donde ibas a estar tu mejor que conmigo, abuelito ?
Y el me contesta un tic-tac que a mi se me antoja feliz y afirmativo.
8 comentarios:
Ese reloj que marcaba las horas de tu pasado, bien merece regresar a tu presente.
Saludos Tag,vengo del camino del blog de Luna, me gusta tu espacio
te seguiré.
Caramba, yo tambien tengo colgado en mi casa un reloj antiguo, de esos de péndulo, tic.tac. y que suena a las horas y a las medias, y al que hay que darle cuerda todas las semanas.
Dicho reloj lo tenía mi tía abuela y desde que yo era pequeño siempre me gustaba oir sus horas.
Cuando ella falleció, al repartir sus cosas, yo también me pedí el reloj, pues debió ser por recordarme la niñez y los momentos de mi vida en que no tenía en mis pensamientos más que cosas agradables.
Te envidio, todos mis relojes miran inexorablemente al futuro.
Bienvenido Alix.
La Luna es un buen camino.
Gracias por seguirme.
Ximo,
¿Tu fuiste el que me contaste lo de la ermita de Santa Lucia?
Pues hace unos dias estuve al fin alli, pero tienen un horario un poco-bastante restringido.
A ver si vuelvo, y la veo por dentro, que ya se iba el cura y no me dejó entrar.
Pues si, lo del reloj es verdad, no hubiera imaginado que fuese tan especial tenerlo en casa.
Es un objeto, pero le quiero
Serio Perez,
Tus relojes no sé, pero tus armarios solo miran a la chica desnuda.
Ja,ja, muy bueno tu relato.
si, soy el de la ermita.
No he puesto que mi tía también era mi madrina, pues parece el relato calcado del tuyo, pero es la verdad.
saludos.
Ximo,
Espejito espejito.
Ja,ja.
¿No decías eso cuando eras pequeño y alguien tenía o decía lo mismo que tu?
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