domingo, 18 de enero de 2009

EL NIÑO MAL EDUCADO

Paseo por un barrio céntrico y fino de mi querida ciudad, con farmacias que conservan sus centenarias estanterías de botica ilustre, con fachadas rehabilitadas que demuestran que antaño los ricos a lo mejor también lloraban pero tenían mejores casas, calles con arboles donde anidan las tortolas y los estorninos, con hornos limpios de sello familiar que huelen a empanadilla casera y rosquilleta recién fabricada.
Se respira, en esas calles trazadas a base de tiralíneas, una cierta armonía parisina.
Pero no dura mucho la paz, mientras paseo pensando en mis cosas.

De repente, el factor humano, fastidia el entorno.

Los berridos de un niño histérico estallan con una fuerza sobrehumana y se escuchan, seguramente, al otro lado del Turia. Parece que le estén despellejando, torturando, tal es la intensidad de su bramido.
Le veo, a él y a su madre. Pero no, el nene camina lloroso y chepudo al lado de su progenitora y esta no le despelleja ni le pone la mano encima, le ignora.
El niño, seis o siete años, semblante congestionado, arrebatado por las sacudidas de una violencia interna que le estremece, se queja porque mamá no le ha concedido un capricho golosinero. Y entonces, temblando de pura ira, entre sus alaridos de perfecto energúmeno, le suelta a su madre: “¡Puta!”
Mami ni se inmuta, sigue caminando con esa bola gritona a su vera. Él insiste: “¡Eres una puta…Puta., puta, puta…”

Cuando se cruzaron conmigo seguía con su letanía y tuve ganas de decirle a la madre: “Oiga, señora, o le tapa la boca con esparadrapo o le arrea una colleja terapéutica, pero esto no se lo debería permitir ”
Pero me callé, no era mi problema.

¿Quien era yo para inmiscuirme en la forma de educar a ese niño?

Ambos vestían ropa cara y vivían en ese barrio. Nada de lumpen, pues, en sus biografías.
Estoy totalmente en contra de la violencia fisica, y sobretodo con menores, me horroriza ver a un adulto pegarle a un niño.Sea rico o sea pobre.
Pero en las chabolas, como le faltes el respeto a un mayor, te meten dos leches y así aprendes.
Quizá sea otra forma de educar, más analfabeta, más criticable, más incorrecta politicamente, pero los niños no llaman “puta” a la madre.

Me quedé con un sentimiento indescriptible, no sabría explicar todo lo que pensé y sentí en unos segundos.
Lo inmediato fue ¿qué estamos haciendo mal, para que un mocoso que lo tiene todo insulte a su madre?
Con lo felices que serían tantos niños del mundo, de estar en su lugar, niños que carecen de lo más esencial, y este sin darse cuenta de la suerte que tiene, se permite ponerse así por una chuchería?

Lo siguiente fue pensar que me estoy haciendo mayor, porque empiezo a ver algo positivo en aquella educación más estricta y reaccionaria que privaba en mi juventud, contra la que siempre me he rebelado.

Quizás, nos hemos esforzado tanto por darles a nuestros hijos lo que no tuvimos, que se nos olvidó darles lo que si tuvimos.

Por supuesto sin llegar a los extremos de antaño, cuando el padre te fulminaba con la mirada (no era mi caso), pero creo que el respeto a los padres, es algo incuestionable que hay que recuperar y enseñar a los niños desde parvulitos.

¿Que opinais? Que pienso así porque me estoy haciendo mayor......y renegona.....o que tengo un poquito de razón?

5 comentarios:

Juanjo Montoliu dijo...

Tienes bastante razón. Una colleja de vez en cuando no hace mal a nadie. Pero si se hace con frecuencia, pierde todo su efecto. Eso también.

Gracias por el enlace.

Tesa Medina dijo...

A los niños hay que educarlos desde muy pequeños, enseñarles a respetarse y a respetar a los demás. Si lo haces con constancia y hablando en cada momento con ellos no tienes que recurrir a la collejas. Pero eso necesita mucha dedicación, no ceder a sus chantajes para estar tranquila un rato; y coherencia, si algo está mal, esta mal siempre. No hablo por hablar. Mis mellizos, que ya tienen treinta años, no son perfectos, pero sí son muy educados, respetuosos y buenas personas. Ah y también hace mucho lo que en a su alrededor, si sus padres son educados y respetuosos, ellos también lo serán.

Tag, espero que te lo pases muy bien en Barcelona, aunque un fin de semana no da para apreciar todas sus maravillas, seguro que sí dará para que tengas ganas de volver y volver...

Besos,

tag dijo...

Tesa,

Tu y yo tenemos muchas cosas en común, no solo la edad nuestra y de nuestros hijos, los signos zodiacales, y las aficciones sino tambien la forma de pensar y de educarlos, con mucho cariño, dedicación y respeto.

Pero no estoy de acuerdo contigo en que, como si se tratara de un axioma o una regla matematica, cuando los padres son educados y respetuosos, los hijos tambien lo serán.
No, eso a veces no se cumple.

Y no estoy hablando de mis hijos, que tambien son buenos chavales, y han aprendido bien mis enseñanzas.

Hablo de los niños pequeños de hoy en dia,(y de los que ya no son tan pequeños), que me parece que estan demasiado consentidos y se han invertido los papeles, de manera que los padres son los que obedecen a sus hijos, los que bailan al son que tocan los niños, y cuando quieren reaccionar se les ha ido de las manos, y son victimas de un chantaje emocional sin solución.
Lo que les obliga a continuar siendo permisivos sin limites.

En fin, seria muy largo este tema.

Te agradezco tus palabras, Tesa

Besos

Alfredo dijo...

...te refieres a ese barrio céntrico y fino que tiene el mayor porcentaje de "cacas" de perros en sus pseudo-aristocráticas aceras? creo que lo conozco...
A quien no situo necesariamente en ese barrio es a ese niño y a esa madre, en todos los barrios crecen habas, pero tienes mucha razón, es ese un tema para no dejarlo de la mano, tengo un amigo que caricaturizando la situación dice que de una mala contestación a la navaja hay sólo un paso, algo tenemos que hacer, aunque sólo podamos intentarlo con nuestros mas próximos, porque a los de los demás ni se nos ocurra!!
Saludos

MARU dijo...

Bueno, el problema que planteas es general. En casa, en la escuela, en la calle.

Además de estar de acuerdo con todo lo que decís TODOS<.

Yo creo que el principal problema ahora es que los niños están más desatendidos.
En casa trabajan todos, se crían por los iaios, o las asistentas... y claro, no tienen claro quien tiene la autoridad, los mensajes son contradictorios, vienen de muchas partes... de muchas formas...

Y muchas horas de tele, de videoconsolas y de todo lo que sea "dejar tranquilos"...

La única forma de educar y que aprendan es el machaconeo.
Una y otra vez las mismas cosas hasta que se hagan una conducta, una forma de ser.
Di buenos dias,
lávate las manos,
no hagas ruido con la boca
recoje el cuarto
y una y otra vez, con paciencia, con amor y sobretodo con ejemplo.
Los niños son mimetismo puro y duro de lo que ven.

La tarea de educar no es fácil ni rápida.
Asi que entonemos en mea culpa....

Un beso a todos.