
- Estás muy seria, no?
- No, no lo estoy...
- ¿Pero te pasa algo?
- ¿A mi? Nada
- Anda,dime,¿que tienes?
- Que nada, de verdad.
- ¿En serio no tienes nada?
- Sí, no tengo nada. Ya, no seas pesado.
- ¿Segura?
- Segura.
- Bueno pues, luego nos vemos, te quiero.
- ¡Esto es el colmo! ¿Ves como no te importa? ¡Estoy mal y ni siquiera te preocupas!
¿No os ha pasado nunca? Son nuestras contradicciones , bueno, ¿ y qué?.
Para eso somos unicas y maravillosas,y nos podemos permitir estas incoherencias, de vez en cuando.
A fin de cuentas, lo que deberían hacer ellos,lo que nosotras esperamos en estas situaciones, es que se den cuenta de lo que nos pasa, sin palabras, sin necesidad de aclaraciones obvias, como si fueran parvulitos.
Esperamos que nos comprendan, que nos mimen, que nos abracen, y que esten a nuestro lado,por lo menos hasta que se nos pase.
Y no un "tequiero" rapidito, y que salgan pitando.
Si son lo suficiente inteligentes para darse cuenta de que nos pasa "algo", pues que no se escaqueen y que apechuguen con el problema ¿no?.
Hay que estar a las duras y a las maduras ...... cariño.
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