martes, 28 de julio de 2009

DOS LUNAS

Apuntadlo en la Agenda , en el calendario, o donde sea.



Dos Lunas en el Cielo




El 27 de Agosto, a medianoche y 30 minutos, mirar al cielo.


El planeta Marte será el astro mas brillante en el cielo y será tan grande como la luna llena.
Marte estará en ese momento "sólo" a 55,75 millones de kilómetros de la Tierra.


No os lo perdais. Será como si la tierra tuviese dos lunas.


La próxima vez que este acontecimiento se produzca será en el año 2.287
Compartir esta información. Nadie que esté vivo hoy podrá volverlo a ver.



martes, 21 de julio de 2009

NECESITO CONTARTELO ADELA de Lorenzo Silva

Queridos amigos
Como estoy en la playa, de vacaciones, sin internet y sin tiempo para escribir o publicar algo bien documentado con fotos y demás, he pensado poner este relato de Lorenzo Silva, por si os apetece leer un ratito.
Vereis que os dejo en buena compañia.


Necesito contártelo, Adela, aunque tal vez no puedas, aunque tal vez no quieras saberlo.

Necesito decirte cómo ha sucedido esta historia que me resisto a creer verdadera, que aún no sé si no estaré soñando.
Vino a mí. No habría podido ser de otro modo.

Tú sabes que yo no busco ni buscaría, que mi pacto con la vida, después de lo que nos sucedió, se basaba en no esperar nada y conformarme con que nada viniera. Pero un día, mientras yo andaba a otras cosas, ella acudió.
La primera vez la vi en invierno. Y no te diré que no me atrajo. Pero lo hizo como corresponde que atraigan a un hombre en la cincuentena, y bastante consciente de sus limitaciones de cuerpo y espíritu, las veinteañeras vistosas que se cruza por la calle.

La consideré como un ente abstracto, más como una proyección de la idea de belleza que como una belleza tangible. No sólo no me planteé poseerla; ni siquiera lo deseé, porque uno sólo desea realmente las cosas por las que está dispuesto a hacer algún sacrificio, y yo por ella, en aquel momento, no habría arrostrado la más mínima alteración de mi ordenada rutina.
Sólo puedo apuntarte una mínima perturbación, algo que la hiciera singular.

Aquel primer encuentro sucedió en una situación poco propicia, en un pasillo, donde su hermana, una de las secretarias, me la presentó mientras yo estaba apurado por otras cuestiones.

No creo que la conversación, un simple intercambio de cortesías, durase más de un par de minutos. Pero ella se las arregló para que su mirada se me quedase grabada en la memoria. No estoy acostumbrado a que una mujer que podría ser mi hija me mire de arriba abajo sin ningún recato.
Lo achaqué a alguna clase de rareza, o a una impertinencia que en modo alguno creí necesario reprimir; cuando los años avanzan, uno aprende a no sentirse afectado por la insolencia de los jóvenes. Y supongo que la habría olvidado por completo al cabo de pocos días, de no haber sido porque una semana después recibí en mi casa una carta.
Mi dirección particular, según me contó luego, la encontró a través de su hermana, aprovechando un descuido suyo otro día que fue a recogerla a la oficina.

Luego, simplemente, escribió la carta y me la mandó. Un acto que habría podido ser intrascendente. Imaginemos que la carta hubiera sido un anónimo amenazante. O un anónimo mordaz. O un anónimo ofensivo. La habría roto en mil pedazos y me habría olvidado de ella, como he hecho siempre con esa clase de mensajes, sin consecuencia hasta la fecha.

Pero no, la carta no era anónima. Se identificaba con su nombre, Nathalie y, por si yo no la recordaba, me indicaba de quién era hermana y cuándo nos habíamos visto. Tras algunas consideraciones sobre mi persona y la impresión que le había causado, me proponía sin mayores circunloquios que nos acostáramos juntos.
Al estupor, como en mí es habitual, sucedió el análisis, al que me apliqué con rigor y sin aspavientos. Podía ser una burla, en cuyo caso lo mejor que podía hacer era ignorarla. Podía ser una oferta seria, en cuyo caso, concluí tras una breve reflexión, debía ignorarla igualmente. No tenía sentido atenderla, y tampoco reaccionar con ira.

Era evidente que su hermana le había facilitado ciertas informaciones sobre mí, sobre mi vida y mis circunstancias, y entonces todavía podía sospechar que le hubiera dado mi dirección privada. Pero ni siquiera en caso de que así fuera juzgué útil aplicar ningún castigo. No se puede evitar que la existencia de uno alimente la murmuración ajena, ni cabe impedir que otros tengan acceso a informaciones que uno preferiría mantener reservadas. Nada de eso es grave si no plantea un peligro preciso. No lo percibí en Nathalie, y preferí archivarla como a una lunática demasiado audaz. Pero hice algo que admito incoherente: guardé la carta.
Por qué la guardé, creo que empecé a comprenderlo al recibir la segunda misiva.

En ella, mi corresponsal recuperaba una frase que ya había utilizado en la primera, una frase que es cierto que podía parecer una banalidad, incluso una cursilería, pero que no sé por qué escogí leer como una prueba de perspicacia: "Ese desierto limpio y triste que asoma en tu mirada pide a gritos ser habitado". Cuando me tropecé de nuevo con esas palabras, me quedé pensativo.

Pero, una vez más, nada hice. Y tal y como había hecho con la primera, guardé la carta.
En los meses siguientes continuaron llegando cartas que leí y guardé sin darles nunca respuesta. La oferta se renovaba en todas (junto a un número de teléfono móvil, siempre el mismo), y en cada una Nathalie me iba contando cosas de su vida, de sus emociones, de sus deseos, incluso de sus melancolías. En resumen, deduzco ahora: se iba construyendo ante mí, sin conocernos ni encontrarnos, como la mujer que esperaba que un día me atrajera tanto como para hacerme sucumbir.
La llamé un día de verano. No me preguntes por qué. No sé si fue simple curiosidad, o cansancio de aquel ritual neurótico, o si de un golpe se juntó una dosis de deseo y otra de imprudencia, las necesarias para aceptar una cita con la hermana de una empleada bajo premisas cuando menos inconvenientes. Nathalie atendió nerviosa el teléfono. Aceptó sin rechistar el lugar y la hora que, casi autoritario, dispuse.
Ése fue mi último acto de poder sobre ella. Porque cuando la encontré, en el lugar estipulado, esperándome aunque yo llegaba con algún minuto de antelación, me causó una conmoción bajo la que todavía me encuentro.

Llevaba unos pantalones ceñidos, los hombros descubiertos y una blusa de poco escote, pero lo bastante ajustada como para hacerme sentir el poderío de aquellos pechos que la llenaban hasta comprometer sus costuras. Desde el primer momento, y aunque se la veía insegura e inquieta, el fulgor amarillo de sus ojos se expuso sin pudor a mi escrutinio, y aún más desembarazada se mostró a la hora de hablar de sus sentimientos, sus ensoñaciones, sus fantasías.
Aquella tarde no pasó nada. Quiero decir, ni siquiera la rocé. Pero los dos supimos que la próxima vez que volviéramos a vernos tendríamos que arrojarnos el uno en brazos del otro. Así lo constatamos, en una extraña y ardiente conversación telefónica que tuvimos al otro día.
Y volvimos a vernos.

Esta vez ella vino escotada, y con falda, y mis manos tardaron poco en pasearse por sus muslos y buscar acomodo entre sus copiosos pechos de color bronce. Fue entonces cuando le dije, como una broma, que tenía piel de árabe, y ella me respondió que también donde no se veía, y que si quería comprobarlo. Temí el momento de encontrarme desnudo ante ella, después de tantos meses de onanismo compensatorio. Pero cuando desabroché su sujetador y sus pezones oscuros se ofrecieron a mis labios, cuando bajé su tanga gris y su sexo moreno me llamó como la madre de todos los abismos, sentí que mi miembro se afirmaba con una rotundidad antigua y desconocida.
Y así sigue, un mes después, cada vez que su boca ansiosa lo recibe, cada vez que sediento busca él su vientre. La vida es así de excéntrica, Adela: cuando ya no toca, allí donde no debía, viene y estalla.
Aunque estés muerta, espero que lo comprendas. No tengo más remedio que amarla, porque sigo siendo un trozo de vida, absurdo y desvalido. Un trozo de vida que, pase lo que pase, te añora siempre.

jueves, 16 de julio de 2009

COSAS QUE PASAN Y NO ENTIENDO...


Me he quedado de piedra cuando he visto la portada de una revista en la que se leía que el marido de Lidia Bosch volvía a sonreír tras ser declarado “inocente”.

Ya tiene delito llegar a esa conclusión, cuando la realidad ¡a día de hoy!, es que se ha sobreseído la denuncia.
Como el auto es recurrible, se trata de un sobreseimiento provisional, porque la abogada de Lidia enseguida que lo leyó dijo que iba a interponer un recurso.

Con un sobreseimiento, el Juzgado lo que hace es ¡NO PROFUNDIZAR EN LA CAUSA!, en este caso por FALTA DE CREDIBILIDAD en la versión de la menor.
¿Porqué se duda de la palabra de esa menor?
Quizás porque el acusado tiene mucho dinero y puede pagar su "inocencia"?

¡¡Otro duro golpe para Andrea!!,
porque así es como se llama la joven que durante CINCO AÑOS le calló a su madre lo que su marido le había intentado hacer.

Lástima que sólo nos interesen los adultos … que sólo se hable de si su madre ha mentido “por dinero” o que el marido “agradece” las muestras de apoyo … pero … ¿quién sabe cómo se ha sentido Andrea estos años? ¿quién sabe cómo le ha afectado todo esto y cómo le afectará?.

Y me pregunto ¿porqué la ley considera capacitada a una chica de 17 años para decidir un aborto, y no la considera capacitada para denunciar un abuso sexual?
¿Por qué no creen en su palabra?


Yo sí creo a Andrea.

No creo que se haya inventado una historia así, y me parece muy bien que su madre la apoye, y haya denunciado a su marido y haya pedido el divorcio.
Y cuando ha llegado a esa conclusión es porque debe tenerlo muy claro y no tiene dudas de ser sólo una pataleta de su hija, porque con 17 años ya se sabe con claridad y sin ninguna duda lo que es un abuso.
El que hubiera callado antes, no le quita ni un apicé de culpa a su padrastro y me parece lamentable que sin profundizar más en la denuncia, se haya sobreseido el caso.


miércoles, 15 de julio de 2009

ALGO SOBRE MI MADRE



Os podria contar tantas y tantas cosas....., pero solo os diré que mi madre era la persona mas "roja" y mas atea que he conocido en mi vida.
Lo que no entiendo es como se enamoró de mi padre que era justo todo lo contrario, era "azul " y creyente. Ella de izquierdas, él de derechas.
Así he salido yo. Viviendo desde pequeña en medio de tantas contradicciones....

Pero no era roja y atea por casualidad, no, tuvo sus razones.
Mi madre tenia solo 8 años cuando empezó la guerra de Franco, esa maldita guerra fratricida que le robó su infancia feliz, sus clases en el colegio, hasta su lengua materna y le enseño el horror de las bombas,a correr para esconderse en el refugio cuando las sirenas avisaban de que iban a bombardear, el sufrimiento de sus padres ante la impotencia de tantas muertes injustas, tanta hambre y tanto dolor.
Vivia en la zona roja y rodeada de ideas contrarias al regimen, parte de su familia se tuvo que exiliar cuando terminó la guerra, para no ser encarcelados o peor todavia, asesinados.

Cuando yo era una niña pequeña, a mi madre aun se le erizaba el vello de los brazos cuando oia el ruido del motor de un avión, y nos abrazaba a mis hermanos y a mi, como queriendonos proteger de las bombas, que aun sin existir, seguian asustandola.
La guerra habia terminado veinte años atras, pero el miedo la tenia atrapada.

Despues de la guerra, la guardia civil no permitía que se hablase en otra lengua que no fuese el castellano,ni en la calle, ni en los colegios, y tuvo que aprenderlo a la carrera por miedo a las represalias.
Solo en la intimidad del hogar, con su familia pudo seguir hablando el valenciano.
Tambien me contó muchas historias de los curas, en las que éstos no salían muy bien parados, y desde luego ella nunca volvió a creer en la palabra de esos hombres con sotana, que predicaban el bien y el amor al projimo pero se ponian al lado de los vencedores, y miraban a otro lado cuando asesinaban impunemente a los vencidos.

Fue una mujer valiente, se guardó sus traumas de la guerra en el desvan de su alma y no nos educó en el rencor.
Al contrario, era muy alegre, guasona, a todo le sacaba punta, contaba chistes, mil anecdotas que entonces yo escuchaba con resignación, y ahora resulta que hago lo mismo.
Decidió pasar pagina y ser feliz, y hacernos felices a todos los que estabamos a su alrededor, en vez de lamentar toda su vida cosas que ya pertenecian al pasado y que ella no podia cambiar.
Se fue al cielo hace casi dos años y me dejó el modelo de como ser una mujer especial, admirable y luchadora.Cada dia que pasa, valoro más su ejemplo y sus enseñanzas.



lunes, 13 de julio de 2009

EL CLERO TAMBIEN VA DE VACACIONES....



Dos sacerdotes van a la playa en sus vacaciones, y deciden ocultar todo lo que los identifique como religiosos.
En el hotel guardan sus sotanas y alzacuellos, y salen a comprar bermudas decoradas condibujos de palmeras, camisas hawaianas de colores chillones y sandalias.
Cuando van caminando por la playa se cruzan con una rubia despampanante que sólo llevaba puesto un diminuto biquini rojo.
La sorpresa de ambos fue mayor cuando ella los saludó diciéndole a cada uno:

-Buenos días, Padre.

La rubia siguió su camino, dejando a los sacerdotes perplejos sobre cómo había podido ella reconocer su oficio. Al día siguiente decidieron comprar todavía más cosas para ocultar que eran sacerdotes.
Adquirieron sombreros anchos, lentes de sol y collares de conchas, y salieron otra vez a la playa llevando piñas coladas en sus manos.
Pronto se encontraron con la misma rubia, que esta vez llevaba un pequeño biquini azul. La sorpresa de ellos fue mayor cuando ella volvió a decir:

-Buenos días, Padres.
Ella iba a seguir su camino, pero uno de los sacerdotes no se pudo contener y preguntó:

-Disculpe, joven.
Es cierto que somos sacerdotes, y estamos muy orgullosos de ello, pero por favor, díganos cómo pudo saber nuestra profesión.

Ella sonrió sorprendida y dijo:

-¿No me reconocen? Soy la hermana María Angélica...


sábado, 11 de julio de 2009

El perrito, chiquito, no quiere ir al mar....

....porque el agua salada le puede ahogar


¿Habeis visto como frena? Y si no le gusta bañarse ¿porqué le obligan? digo yo.

miércoles, 8 de julio de 2009

CASTILLO DE ARENA


Me lo he currado ¿ehhhhhh?
Para que luego venga un gracioso y me lo patee.
Estoy por montar guardia nocturna...