sábado, 4 de octubre de 2008

Sobre JAVIER BARDEM


Esto no lo he escrito yo.
Lo ha escrito una profesora de Literatura, española de treinta años, con la que me identifico completamente con su comentario.
Desde luego si fuera hijo mio, no se hubiera presentado a recoger un Oscar con esa facha de " desastrao". Al menos hubiera ido bien afeitadito.


TU SI QUE ERES UN IMBECIL

Aunque Javier Bardem fuera el último hombre del mundo, creo que no sería capaz de repoblar el planeta con él. Me repele, me parece un tipo mascachicles de mandíbula brutal, de esos a los que para que se acercara a mí tendría que pasarle primero el estropajo, porque a mí me da que tiene pinta de guarro, de lavarse poco, de marrano.

Como siempre pasa en estas cosas, lo malo de hablar de ellas es que les das a quien las inicia lo que quería y es publicidad. Con esa entrevista con la que nos ha sorprendido recientemente este tipo diciendo que el público español es estúpido, seguramente sólo pretendía lo que ha conseguido y es que se hable de él incluso en los telediarios. A mí, personalmente, siempre me ha parecido un perfecto cretino del que he obviado sus cualidades como actor, sencillamente, porque me parece desagradable de mirar, porque tiene cara de bestia, cara de bruto. No me gusta, y punto y si le han dado un Oscar y eso ya presupone que es un buen actor, entonces no entiendo por qué el criterio norteamericano es tan válido para unas cosas y para otras no.

A mí lo que opine este señor de mí me importa cero, igual que si sale con Penélope o con Scarlett. Me importa muy poco también si no contestas a los reporteros en los aeropuertos, sencillamente porque sus opiniones o sus proyectos me importan muy poco. Me trae al fresco la prensa del corazón. Nos esperan días de escuchar hablar de Bardem, de lo dignísimo que es porque no habla de su vida privada, porque no vende exclusivas y tiene derecho a la intimidad. Por mi parte, él tiene la misma dignidad que todo aquel que vende exclusivas o aquel que se deja a veces sí a veces no fotografiar. Es un personaje público y causa interés a personas, quién sabe por qué. El tema de la libertad de los famosos me parece que está agotado, la verdad. Que cada cual haga con su vida lo que le de la gana y, del mismo modo que nadie tiene derecho a violar a una prostituta porque en un momento determinado decide vender su cuerpo, nadie tiene derecho a molestar constantemente a otros porque un día salieron en portada con sus retoños. Pero va con el cargo, señores, aguantar ciertas cosas.

Por mi condición de docente, por ejemplo, no puedo presentarme, qué se yo, a Gran Hermano (y os aseguro que me encantaría, me iba a reír un montón con tanto ignorante y tanto bicho al que cortarle las antenas con una cita bien dicha y un par de palabritas) porque luego repercutiría en mi trabajo. Los chicos se cachondearían de mí, sería el hazmerreír del instituto. Pues ellos, lo mismo. Yo hago top less y a nadie excepto a los maromos de al lado les importa, yo entro y salgo con y con quien quiero, ceno, meriendo o paseo. Y eso que la vida social de mi trabajo –como en todos los que se dan cita colectivos mixtos en convivencia- da para muchas y jugosas murmuraciones que, por cierto, también me importan bastante poco. Es más, a mí es que me gusta dar que hablar –si fuera famosa, más- , porque demuestra que el que habla, comenta o critica tiene una vida tan pobre y tan aburrida que necesita la mía, divertidísima y envidiabilísima para que su mediocre existencia tenga sentido. Y como por el mundo hay tanta existencia anodina, tanta oscura mediocridad, por eso importa tanto lo que diga ese señor que hace películas y tiene cara de animal.

viernes, 3 de octubre de 2008

FRASES DE NIÑOS, para pensar



¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.
(Alejandro Dumas)



El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices. (Oscar Wilde)

CUMPLEMESES FELIZ



Hoy cumplen cuatro meses.
Aun son tan pequeños, que en vez de cumplir años, cumplen solo meses.
Pero son tan bonicos.
¿Como se puede querer tanto a unas personitas que hace poco ni las conociamos?
Eran un bultito en la panchita de su mamá.
No sabiamos como serían, y ahora estan aqui, acaparando toda la atención, y todo el cariño que somos capaces de darles.
Nos tienen locos a todos, a sus padres, a sus abuelos, a sus tios, tias, en fin, a toda la familia.
Esta semana no he podido ir a verles, porque he estado enferma y no queria contagiarles mis virus, y tengo el "mono" de verles a tope.
Asi que me consuelo con estas fotos, que son las ultimas que les hice.
¿Que? ¿Son bonicos los chiquillos, o no?
Nerea y Hugo son mis sobrinos-nietos preferidos.

jueves, 2 de octubre de 2008

LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VEN



MAMÁS Y PAPÁS - MUMMIES & DADDIES (2008) - video powered by Metacafe


Escuchar y ver con atención este video.
Este no es para reir, es para llorar.
Me ha llegado al alma.
¿Como es posible que hayan hombres tan cabr.....piiiiii?
Para que una niña juegue reproduciendo estas frases, gritos,insultos y demás lindezas, tiene que haberlas oido muchas veces, para somatizarlas de esta manera.
No es que su padre haya tenido un mal dia, no, es que ha tenido una mala educación, una mala vida afectiva y un machismo exacerbado.

miércoles, 1 de octubre de 2008

EL PUNTO G

Los culpables de la crisis


Y es que cuando las cosas se explican bien, no hay dudas.

VOLAR DESPUES DE LA CATASTROFE


Mientras quede una compañía aérea en pie, habrá que seguir volando, pero nadie olvida el primer día en que cogió un avión tras el accidente de Barajas.
Un mes después de la catástrofe de Spanair, el comandante Martín de Air Europa se dirige al pasaje con una amabilidad sobresaliente –”permítanme que me presente”–, al tiempo que su Boeing-737 se encamina hacia la pista de despegue de Son San Joan, rumbo a Madrid. El piloto se gana de inmediato la fidelidad de los viajeros, pero también él es consciente de la especial sensibilidad de las fechas. Por eso, remata la despedida protocolaria,“disfruten del vuelo”, con la coletilla“relájense”. A nadie se le escapa el tono de la recomendación.
Los pasajeros le toman hoy el pulso a cada vibración del aparato. A la obsesión se le suma el remordimiento implícito de que nunca hemos estado tan pendientes de otra persona como lo estamos de nuestro avión. Incluso los más precavidos, o especialmente ellos, se sienten traicionados porque el desastre de Barajas desoyó las plegarias de los viajeros, más sinceras en el aire que en cualquier templo terrenal. Por eso, mi vecina de asiento ha reforzado las medidas de seguridad. “Yo rezaba cuando ya habíamos despegado, ahora lo hago cuando entramos en la pista”.
Miles de pasajeros comparten a diario el recuerdo del avión que no despegó. Finalmente, con la ayuda de un comandante experimentado, las sesenta toneladas metálicas admiten el eufemismo ingrávido de pájaro.
Y cuando felizmente el avión aterriza en Barajas, los pasajeros premian con un aplauso espontaneo el trabajo del piloto, y mi vecina de asiento, vuelve a rezar, para dar gracias al cielo, por seguir viviendo en este mundo que, a pesar de todos sus inconvenientes, ninguno queremos abandonar.