domingo, 29 de enero de 2012

Hilos de colores



El otro día,  paseando por la Plaza Redonda, me encontré delante de este expositor con hilos de bordar.

Me quedé mirandolo un ratito porque me transportó a otra época de mi vida, cuando era una niña y  mi madre me enseñaba a hacer punto de cruz y a bordar florecitas en un bastidor.
Me encantaba tener muchos hilos de distintos colores, me fascinaban. No me cansaba de mirarlos
Me parecían un tesoro y los cuidaba con suma delicadeza.

Y aún me siguen pareciendo preciosos, dignos de ser admirados.

 Me parece una pena que se haya perdido la costumbre de iniciar a los niños en confeccionar estas labores manuales, porque creo que las manualidades les abren las puertas  a utilizar la cabeza y a desarrollar su propia imaginación.
En medio de tanta Play,  tanta Wii, tanto PC, y tanta TV-3D-HD, el aprender a utilizar las manos para algo más que pulsar teclas, mandos y moviles seguro que les resultaria muy beneficioso.

Particularmente pienso que es una actividad de psicomotricidad fina muy importante para los niños, y que todos deberían hacer como ejercicio de concentración y de destreza motriz, más allá de cualquier connotación social.

Ya sé, pensareis que son nostalgias mías pasadas de moda.

Pues como decía mi madre, nunca está de más saber enhebrar una aguja, aunque solo sea para coser un botón.





4 comentarios:

María José Moreno dijo...

Hola amiga. Tu entrada me retrotrae a la salida de estar cuando me sentaba al lado de mi madre para que me enseñara a coser... Y bien que lo hizo. Este fin de semana he estado dedicada a coser y hacer punto, lo he pasado genial y al final me han salido nos bastones de bebe liniimos, ya te los enseñare.
Totalmente de acuerdo con tu reflexión. Ahora a nuestros niños se le enseña poco de estas labores y nunca se sabe que podrá pasar.
Besitos

pfp dijo...

hola teresa, mi madre murió hace escasos dos meses. Ella era una gran aficionada a las labores que realizaba preciosas y con gran esmero, pero nunca consiguió que mis manos hicieran un bordado decente. Con el tiempo me dí cuenta que no eran mis manos, era mi cabeza la que no quería... Estos días estoy haciendo en su casa, una especie de trabajo arqueológico. En sus armarios he encontrado cajas llenas de finas madejas de hilos de colores para bordar... casi como para poner una tienda.
No deja de tener sentido y gran parte de verdad tu entrada, en mi caso puede que sin yo quererlo esos hilos de colores me llevaran a los pinceles y a los colores del óleo...

un abrazo enorme Teresa

pfp dijo...

hola teresa, mi madre murió hace escasos dos meses. Ella era una gran aficionada a las labores que realizaba preciosas y con gran esmero, pero nunca consiguió que mis manos hicieran un bordado decente. Con el tiempo me dí cuenta que no eran mis manos, era mi cabeza la que no quería... Estos días estoy haciendo en su casa, una especie de trabajo arqueológico. En sus armarios he encontrado cajas llenas de finas madejas de hilos de colores para bordar... casi como para poner una tienda.
No deja de tener sentido y gran parte de verdad tu entrada, en mi caso puede que sin yo quererlo esos hilos de colores me llevaran a los pinceles y a los colores del óleo...

un abrazo enorme Teresa

mar... dijo...

Hola Tere.
Completamente de acuerdo con tu entrada, incluso añadiría que eso relaja.
Yo también recuerdo cuando mi madre me enseño a hacer punto, la verdad es que lloré mucho porque no quería aprender (se me escapaban todos los puntos), pero cuando estaba embarazada de mi primera hija cogí práctica y le hice practicamente toda la ropita de recien nacida. Con el tiempo superé con creces a mi madre y ahora cuando nace un miembro nuevo en la familia soy la encargada de hacer la chaquetita, el gorrito y los patucos del bautizo.
Un beso