De parte de la princesa muerta de Kenizé Mourad

Mercaderes griegos o armenios son los que vienen al palacio a vender sus baratijas....
porque no es adecuado que una princesa frecuente esos sitios populares, pese a estar protegida de la mirada de los curiosos dentro de su calesa.
Pero ella hoy no puede esperar.
Esta impaciente por salir de esa carcel de oro en que se ha convertido su palacio.
Necesita ver el alboroto del mercado, confundirse con la gente que ni sospecha quien es, tapada con un velo y un sari viejo que le ha pedido a su esclava.
Necesita experimentar que se siente cuando eres libre, sin eunucos ni guardianes custodiando su cautiva vida de sultana.
Necesita aire, respirar los aromas prohibidos, ver la luz del sol porque la joven sultana se estaba ahogando en la soledad de su riqueza. Y emprende su escapada con sigilo, no la detiene ni siquiera pensar en el duro castigo que le impondran si se descubre su atrevimiento.
Cuando llega a la plaza, no sabe donde mirar.
Los gritos y la algarabía de la gente la envuelven.
Los judios de cabellos largos, vestidos con caftanes bordados se codean con los viejos turcos con pantalones bombachos y turbante, se cruza con jovenes elegantes con levitas a la europea, bulgaros facilmente reconocibles por su complexion maciza y sus gorritos de piel, comerciantes barrigudos negocian con las amas de casa ocultas por sus velos negros.
Tambien hay mendigos, y niños sucios que corren y rien felices, ajenos a su condición de pobreza.
Es lo más emocionante que ha hecho en su vida, ha burlado la escolta y se ha mezclado con el pueblo como una mujer más, y para recordar su arriesgada aventura le compra una cinta de terciopelo rojo a una albanesa con cutis de leche que la mira con recelo, le coge la mano con la excusa de leerle el futuro y le dice muy bajito:
¡Que hermosa sois, princesa!
Más relatos en el blog de Gustavo
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16 comentarios:
Tere, ¡que delicia!
El encuentro con los sabores, olores, colores, lejos de las naftalinas que custodian su día a día.
Final de cuento, dulce y misteriorso, me ha recordado al final de la peli Mi querida señorita ..."que me va usted a contar señorita"
Besos
Por unas horas la bella sultana huye de la jaula Topkapi para adentrarse en el Bazar, allí donde la vida es intensa.
Olores, colores, gentes diversas, voces...un augurio que es una declaración de belleza.
Un relato que parece seguir fluido de la novela a tu imaginación exquisita.
Teresa, me ha gustado este paseo como detrás de un velo, pero intensísimo.
Hablaremos de esos orientales perfumes, pronto, bsito.
Besito con perfume
Que forma tan bien narrada que estaba en ese lugar oliendo todo lo que habia alrededor con la princesa que por unas horas quiso curiosear algo real.
Primavera
Me ha gustado mucho este relato TERE,
Salvando las distancias claro:-) ¡¡no sabes tú bien como comprendo a la sultana!! no hay nada que ansíe tanto, como la libertad, poder ir y mezclarme anónimamente por el mundo sin que nadie sepa nada de mi. A veces la vida, con todo lo que te da, con el rollo del nombre, de a lo que te didas o de lo que sea, se vuelve un poco como la cárcel de oro de esta princesa, de la que estás deseando escapar a toooooda costa y respirar, caminar descalza y hacer lo que te de la real gana, sin que ningún ojo se fije ni te delate...¡¡pero qué complicada es a veces la vida!! luchamos por lago y cuando lo tienes, resulta que se convierte en tu propia prisión...
Me ha sonado a las Mil y una noches Mmmmmmmm
Bueeeeeeeeeeeno, ya me he dejado hechos tooooodos los deberes TERE, pero me temo que no sé si lo podré hacer siempre cielo...¡¡vaya ritmo llevas!! si ves que no llego, no es olvido es falta de lo que tú sabes....¡¡¡el madito tiempo!!! :-)
Un beso muuuuuuuy grande TERE y gracias.
TE HA QUEDADO BORDADO (como dicen Uds.) Me encantó. Y el final perfecto. Un gusto leerte este jueves y compartirlo contigo, compi de asiento del bus.
besotes
Me recordó una peli que vi hace muuuuuucho tiempo con Audrey Hepburn. Les dará ganas a los príncipes y princesas, reyes y reinas, y toda esa gente de escaparse de vez en cuando como la protagonista de tu cuento?
yo creo que si
un beso
Hay jaulas de oro de las que también cuesta mucho escapar!
Hermoso relato.
Saludos!
Queda patente en tu relato, magníficamente ambientado y escrito, que la felicidad casi nunca es completa, que casi siempre tiene algún miembro amputado que nos indica que el estado de perfecta felicidad no existe. Siempre añoramos algo.
Un abrazo.
Me ha encantado esta propuesta de Gustavo.
Cogi este libro al azar, lo leí hace muchos años, pero recuerdo que me gustó, y lo voy a tener que releer porque se me ha olvidado la historia de la princesa Selma.
Lo que sí recuerdo es que es una historia real, escrita por su hija Kenizé Mourad.
Besitos a todos
Pero qué boniiito... lo has contado tan bien que me he desplazado durante unos instantes a ese mercado bullicioso, escondida detrás de un velo.
Un beso muy fuerte.
Hum..........anoto este libro que no he leído, me ha encantado el fragmento Tere.
Biquiños
tere...estoy de acuerdo con alfredo en cuanto al final...antes de escribir me he parado a reflexinar...mi reflexin viene a decir esto...no dejamos de ser nosotros a pesar de que cambiemos de piel externa, bien es verdad que sí que pdems alimntar, engrandecer nuestro yo con experincias nuevas...bien es verdad que de la tristza de la amargura, del encierro, podemos pasar a la alegria de la libertad...¡otra experiencia mas con la que engrandecer nuestro yo!
un beso sin tapùjos.
Nuria
Esto no es un fragmento del libro, esto me lo he inventado yo, es lo que me ha sugerido la frase de la pagina 24 linea 3, la de los mercaderes armenios.....
Un beso
Oh.......perdón......
Pues más mérito aún Tere, me ha encantado, estabas inspirada desde luego :-))
Biquiños
El olor de ese mercado me reconforta en este triste y lluvioso día.Y esa personalidad capz de ser captada por encima de ella misma. Genial final.
Me ha encantado Tere acompañarte en el pase.
Un beso
Tere, me ha encantado el relato, eres una gran escritora.
El final...sublime.
Besitos.
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