domingo, 17 de mayo de 2009

En el CORAZON DE LA CEREZA....

VALL DE LA GALLINERA, el JERTE Valenciano


Atravesada por las sierras béticas que se sumergen en el mar Mediterráneo, la comarca de la Marina Alta deja atrás un rastro de cumbres, simas, cavidades, barrancos tan espeluznantes como el del Infierno y los valles de Alcalá, Laguart, d’Ebo y La Gallinera, testigos de la expulsión de los moriscos.

La intensa y esperada floración de los cerezos del Vall de la Gallinera, situado en la Marina Alta de Alicante, da al paisaje en abril el aspecto de una copiosa nevada.


Este hecho, sumado a la impresionante orografía del lugar, convoca en los meses primaverales a cualificados grupos de naturalistas, adictos a la belleza que aguardan, nostálgicos, la ocasión de volver a uno de los últimos reductos moriscos de la provincia.
Los mudéjares habitaron en el valle hasta 1609, cuando el duque Borja de Gandía decretó su expulsión y fueron embarcados en el puerto de Denia camino de Africa, deshaciendo la convivencia de una comunidad que profesaba dos religiones y culturas muy diferenciadas, ejemplo de tolerancia y mestizaje.
Lo que el duque no pudo desterrar fue la memoria de aquellos antepasados que todavía se hace presente en el rumor del regadío, las palmeras, norias, aljibes y acequietas, los tinajeros, las callejas torcidas y empinadas, el castillo de Benirrama engastado en una muela rocosa o la toponimia: Benirrama, Benialí, Benissivà, Benitaia, Benissili..., cuyo censo se cifra en torno a 600 vecinos.
Y es que aquí los nombres de casi todos los pueblos tienen el prefijo beni, comparable, por su tipología, con la familia o los hijos de: los Rama, el hijo de Alí, Issivá, etc...

El valle de la Gallinera es el paso natural de las comarcas interiores de Alcoy y el Comtat con la planicie de las Marinas y el Mediterráneo, un trayecto de treinta kilómetros en los que el viajero descubre escenarios de singular belleza y vegetación, zonas de acampada, barrancos espectrales, hospederías con encanto, pinturas prehistóricas, cuevas visitables de enormes dimensiones, senderos que zigzaguean por el valle, nacimientos de agua y restaurantes de cocina popular con ribetes de modernidad. Como el valle del Jerte, oculto en la sierra de Gredos,la Gallinera se esconde entre las escarpadas sierras del Almirante y de Alfaro (945 metros de altitud), las más septentrionales de la provincia de Alicante. Hay que dejar atrás Pego y ese manto de naranjos y vinagrillos en flor que se extiende hasta el mar de Oliva, para continuar por la carretera de Concentaina a través del desfiladero que bordea el cauce seco, quebrado y profundo del río Gallinera, enmarañado de cantos rodados, cañas, baladres, oliveras, pinos, algún algarrobo, desechos y restos de un incendio.
Son una decena de kilómetros de vueltas y revueltas hasta que el horizonte se despeja y el valle de la Gallinera se ofrece al visitante sugerente y fecundo, especialmente ahora, en primavera, cuando despierta del letargo invernal, se sacude los últimos fríos y borran las yemas de los cerezos.
Protegidas por una denominación de origen que regula su producción y comercialización, son las cerezas de esta comarca las primeras en llegar al mercado... y se cotizan a buen precio. La aceituna, el cultivo alternativo, se recoge a finales de otoño y principios de invierno, y en menor medida la naranja, el algarrobo, la almendra y la uva.
La suavidad del clima, fruto de la cercanía del Mediterráneo y del resguardo de las altas cadenas montañosas, son factor determinante en una economía que, en gran medida, depende de una agricultura de montaña heredada de aquellos musulmanes que, tras su expulsión, fueron sustituidos por 150 familias mallorquinas, raíces que se manifiestan en la peculiaridad del acento valenciano y en la inclinación por la sobrasada.


«Corazón de la cereza», se lee a la altura de Benirrama, un pueblo blanco aupado a la umbría de la sierra de Alfaro, a los pies del castillo que blanquea estas laderas cuajadas de frutales, naranjos y hortalizas.
Singular patrimonio es el de los castillos construidos por los musulmanes, de los que caben destacar el de Gallinera o Benirrama y el de Alcalá o de Benissili, cada uno destinado al control y la defensa de las dos entradas del valle.

Subir al castillo de Gallinera, ver el azul del mediterráneo y paisajes tan conmovedores como el barranco del Infierno, profunda hendidura de 9 kilómetros de longitud, abierta entre la sierra de la Carrasca y la peña de Laguart, el cuarto valle.
El curso del barranco está reservado a montañeros o senderistas con experiencia en técnicas de escalada y descenso en cuerda, dado que es necesario realizar travesías horizontales, con puntos sin retorno.

No faltan en estos valles cuevas como la del Rull (valle d’Ebo), abierta al público desde 1970, que presenta unas singulares formaciones de estalactitas y estalagmitas; la de las Calaveras (Benidoleig), donde se descubrió una docena de calaveras, y la del Canelobre (Candelabro), de enormes dimensiones: los árabes creían que en el Cabeçó había oro y lo buscaron inutilmente. Lo que más impacta es el mirador sobre el fondo de la cueva que supera el centenar de metros de desnivel.
La acústica permite programar conciertos y recitales.


Hay que añadir, que en los ultimos años han proliferado en toda esta zona, un gran numero de casas rurales y restaurantes que ofrecen la gastronomia tipica de la zona, que son una delicia.
A mi particularmente me gusta uno situado en la Vall d'Alcalá, en un pueblo que se llama Alcalá de la Jovada, y la casa rural se llama la Font d'Alcalá.
Esta situado en la plaza del pueblo, donde hay una fuente y una placa conmemorativa del moro Al-Azraq, y que yo siempre me lio con el famoso cocinero Azkar.
Os recomiendo que hagais una excursión por esa zona, y si vais a comer allí, ya me contareis. Estoy segura de que os va a encantar.

9 comentarios:

MARU dijo...

Caray Tere, me has dejado ASOMBRADA.
Cuando jubilen a mi marido, que volvamos a Valencia, me parece que tendremos que hacer algunas excursiones juntos.
Te ha planteado montar una agencia de "Viaje por Valencia".?
Es precioso, MARAVILLOSO.
Gracias, Tere. Un besito. MMMMUUUAAAA

Carol dijo...

Una preciosidad los cerezos en flor, son una de mis debilidades, me quedo extasiada viendo esas imágenes.

Muy interesante post Tag, vives en un lugar privilegiado, y en el Mediterráneo, ¡qué felicidad!.

Disfruta ese paraiso.

Besos.

Ardilla Roja dijo...

Hola Tag:

No he visto cerezos en flor, pero he visto almendros, y es de los mejores regalos visuales que se pueden tener. Como dices, parecen paisajes nevados.

A ver si un año de estos, me dejo caer por el valle de la Gallinera.

Besos

Mimí- Ana Rico dijo...

No se, no se eh!
Desde el cerecedo extremeño, te mando una cereza, jejea

Nuria dijo...

Una de mis frutas favoritas.
Las fotos son todo un documental Tere. Es na zona preciosa.

Un bico

Nómada del Mundo dijo...

Me ha encantado la visita, nos has llevado de la mano por hermosos parajes, que prometo descubrir, pues están bien cerca de donde yo vivo. Que, hablando de todo un poco, resido en Xàtiva, seguro que podrás hablar de ella en algún otro momento...

Un abrazo, y encantado de pasar por tus letras.

ALIX dijo...

Que bueno Tag , excelente información de la reportera
más dicharachera de barrio
sesamo !

Gracias Mususssssssss

tag dijo...

Luna,

Iremos de excursión alli, cuando esteis jubiladitos, porque cuando se jubile tu marido te jubilaras tu tambien ¿no?
Ya veras que chuli.

Carol,
Cuando estan en flor, parece que esten nevados, pero cuando estar cargaditos de cerezas rojas, tambien es muy bonito.
Apuntate tambien a esa excursión de "jubilaos", jaja

Ardillita,
Tu tambien tienes plaza en la excursión a las cerezas, que esta a mitad camino de Murcia.

Mimi,
¿tu eres de Extremadura?
Pues entonces tu mejor que nadie sabes lo bonitos que son.
Porque aqui es una zona pequenita comparados con el Valle del Jerte.

Nuria,
¿No me dijiste una vez que te apetecia mucho conocer Alicante?
Pues animo, que lo de las cerezas está muy cerquita.
Y ni te cuento las fotos que harias tu. De concurso.
Apuntada estas para esa futura excursión

Bluesnight
Tu lo tienes mas cerquita que nadie.Te avisaremos.
Y si vas antes (seguramente) y comes en esa Casa Rural, veras que moderna es por dentro.
Tiene un patio interior lleno de plantas y un saloncito con una mesa de billar.

Alix,

Pues no ibas a disfrutar tu comiendo cerecitas y haciendoles fotos.Hay unos pueblecitos por esa zona, que son tranquilos, como tu caserio.

Besitos a todos

Lupe dijo...

Hola Tag.

Lo que me ha entusiasmado esta entrada. Ya sabes que tengo especial interés en ir a visitar esta zona. Pero ahora, después de leerte, aún tengo más. La información que nos dejas es asombrosa. A ver si me dan el alta y puedo viajar...

Has hecho un trabajo de matrícula.

Un besote, amigueta.

Maat