sábado, 13 de marzo de 2010

EL RESTAURANT DE LA PEPI





Un grupo de viejos amigos cuarentones discuten una y otra vez sobre el lugar donde deben quedar para cenar.
Finalmente acuerdan que deberían encontrarse en "El Restaurant de la Pepi", porque las camareras lucen generosos escotes y bellos pechos.

10 años más tarde, ya con los 50, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva.
Finalmente acuerdan que deberían cenar en "El Restaurant de la Pepi", porque se come muy bien y la carta de vinos es muy digna.

10 años más tarde, ya sesentones, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva.
Finalmente acuerdan que deberían cenar en "El Restaurant de la Pepi", porque se puede cenar y hablar a la vez tranquilamente, y no se permite fumar.

10 años más tarde, con 70 años, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva.
Finalmente acuerdan que deberían cenar en "El Restaurant de la Pepi", porque el restaurante tiene rampa para sillas de ruedas, y hasta tienen un ascensor.

10 años más tarde, octogenarios todos, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva.
Finalmente acuerdan que cenar en "El Restaurant de la Pepi" es una idea excelente ya que nunca han estado antes allí.




14 comentarios:

Marino Baler dijo...

Dicen que nunca es tarde y después de 40 años pensando queda corroborado. Está claro que las cosas cambián, es increíble como las cosas que hace 10 años me parecían básicas, hoy me parecen absurdas... de aquí diez años supongo que será lo mismo.

Un besset.

Cora dijo...

me gustan los restaurantes donde hay tranquilidad y no se fuma..

un besazo

Cabopá dijo...

Paso a darte las gracias por tus dos velitas...Después te leo,ahora tareas domésticas inelubibles...ja
Besicos.

El Drac dijo...

"Y va pasando la vida...yira...yira"

Ardilla Roja dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ardilla Roja dijo...

jajajajaa Al principio pensaba que era un hecho real. Bueno, y qué son los chistes si no realidades contadas con humor.

Buen fin de semana, Tag
Un besito

MARU dijo...

Es genial, pero no es un chiste, es lo historia de nuestra "pandi"....
A todos nos pasa lo mismo. con los mismo y en los mismos lugares...

Lo que pasa es que yo a esa última cena descrita, me gustaría no ir...
Haberme marchado ya, a estar con mi homónina....
Un besito, carinet.

Cabopá dijo...

Muy buena comida debe de dar "la Pepi",para que cada diez años quieran los amigos repetir....Hay la esperanza que maravilla de cosa que todos tenemos hasta que un día se trunca y se acaba...A mi no me importaría ir en cualquier década,
estoy segura que la Pepi está frente al mar.....y tendrá terraza.
Besicos.

Annick dijo...

Los sitios siguen iguales , pero los vemos de otra manera .
Pero habra que ver como esta la ¨Pepi ¨despues de 40 años .

Besos desde Málaga.

ALIX dijo...

Muy bueno Tag me carcajeado bien,
como cambia la película ...
aun así larga Vida para todos !!!
musus grandes Preciosa

Alfredo dijo...

Cruel, muy cruel el chiste o lo que sea, si no lo he entendido mal, pero más parece una amarga historia de ancianos desmemoriados. (por decirlo de una manera suave)

tag dijo...

Alfredo,

Yo no lo encuentro cruel.
Me parece que se refiere a como van cambiando nuestros intereses y nuestras prioridades con el paso de los años.
No es una historia amarga, pero es cierto que a los ochenta, la memoria falla.
Bueno, a mi ya me falla bastante,y aun me faltan bastantes para ser ochentona, jajaja

Besitos falleros

H. Chinaski dijo...

Ha estado bien
Lo que queda claro, excepto en su ultima visita, es que en el Restaurante de la Pepi, se come bien y te quedas con ganas de volver.
Deberias decir donde esta.
Por distintas razones en cada epoca, pero tenian el mismo deseo siempre.
¿Sera que encada visita habian cambiado las camareras?

Un beso TAG y felices Fallas

Nuria dijo...

Muy bueno, jajajaja.

Yo para comer, cenar, etc, también prefiero los sitios tranquilos, sin humo, y donde se pueda conversar tranquilamente.

Un biquiño