
Tambien es mala suerte.
Precisamente tenía que llover ayer mientras se retransmitía en directo la opera CARMEN, de Georges Bizet, en la pantalla gigante instalada en la Plaza de la Virgen.
Con motivo del III Festival del Mediterraneo, cuarenta y seis pantallas en otras tantas ciudades de 18 paises de Europa transmitieron en directo la ópera «Carmen» desde el Palau de las Arts de Valencia que sonó bajo la batuta de Zubin Mehta y la dirección escénica de Carlos Saura.


Empezó a las ocho de la tarde con un sol radiante.
En la Plaza de la Virgen de Valencia, se habían instalado 2.400 sillas para poder asistir a este maravilloso espectaculo, y cuando se llenaron las localidades la gente se situó de pie alrededor de la plaza para no perderse el acontecimiento musical.
A lo largo del primer acto que duró 50 minutos, empezó a nublarse y a soplar un aire bastante fresquito para esta epoca del año, que ya debería hacer calor veraniego.
Yo estaba entusiasmada con la obra, con Elina Garanca que interpretaba a Carmen, y que tiene una voz prodigiosa, con la musica de Bizet, y con el marco incomparable donde se había instalado la pantalla gigante.A un lado la Basilica de la Virgen, enfrente la Catedral y el Miguelete a la derecha el Palau de les Corts.
Todos escuchabamos en un silencio sepulcral la representación, y cuando terminó el primer acto, el publico aplaudió a rabiar.
Mirabamos el cielo. Cada vez estaba más gris.
Aguantó bien los treinta minutos de descanso. Pero cuando daba comienzo el segundo acto, y Zubin Metha salía a escena, empezaban a caer las primeras gotas...y yo sin paraguas y cada vez más frio...
La gente más previsora (no como yo) abrieron sus paraguas y se cobijaban de la lluvia que poco a poco se iba animando.
Guardé la camara de fotos y aguanté lo que pude, mojandome y helada de frio porque era una ocasion unica y el espectaculo valía la pena.
Pero al final del segundo acto, la lluvia se intensificó,y muy a mi pesar decidí que había llegado el momento de abandonar mi localidad y ponerme a cubierto.
Todos los alrededores de la plaza estaban a rebosar de gente, las cafeterías llenas a más no poder,no cabía ni un alfiler, así que con mucho dolor de corazón me vine a casa sin poder terminar de ver esa maravillosa opera.




Me acordé de Atticus y comprendí su admiración por Elina Garanca, tantas veces comentada y aplaudida en su blog.
Tambien me acordé de San Pedro y Santa Barbara...ya os vale, parejita,
¿no podíais haberos esperado dos horitas para descargar el chaparrón?
